El Arte como Flotador

El arte como flotador

En momentos de sufrimiento o dificultades, el arte se convierte a menudo en un flotador. Ofrece un espacio donde el dolor puede expresarse sin censura, donde la desesperación puede tomar forma sin ser juzgada. 

Encontramos en la creación artística una manera para sobrevivir a las tormentas de la vida y en el tsunami generado por la pérdida, crear puede aliviar el dolor.

Por ejemplo escribir para exteriorizar la tristeza, pintar para canalizar la rabia, tocar música para acompañar la soledad… El arte se convierte en un recurso para expresar lo que sentimos. Poco a poco vamos sanando nuestra herida y paso a paso volvemos a la vida, tratando de transformar  nuestra realidad para evitar sufrirla pasivamente. 

En un proceso de duelo, nuestra mente intenta razonar, buscar sentido donde no lo hay y respuestas donde solo hay misterio. Sería muy salvador bajar del  cerebro al corazón, estos 40 centímetros tan difíciles  de recorrer. 

Somos seres emocionales y a veces nos olvidamos de ello. Efectivamente no siempre hemos aprendido a expresar nuestras  emociones, a utilizar nuestro cuerpo, esta herramienta tan potente a nuestra  disposición.

En el gesto creativo hay un acto transformador, un movimiento que repara suavemente, este gesto da forma a una nueva relación con nuestro ser querido. Recordar, agradecer, conectar.

¿Porque no modelar, cantar o bailar para construir de manera poética un puente entre el mundo visible y el mundo de las huellas?